Antoni Blanché 

El pasado viernes 21 de marzo, a las cinco de la tarde, nos despedimos del invierno para dar la bienvenida a la primavera, una de las estaciones más esperadas del año. La estación en que se acaba el frío más riguroso y comienzan a florecer los árboles que han resistido las inclemencias del tiempo con la esperanza de ver la luz al final de túnel, de acabar con su particular calvario y deseosos de rebrotar y recuperar su momento de máximo esplendor.
A lo largo de esta estación, que durará hasta el 21 de junio, las flores se irán abriendo paulatinamente, sin prisa; los árboles harán crecer y madurar sus golosos frutos y para el inicio del verano, ya se habrán podido recoger algunos de sus ricos gajos que dotarán el ambiente de una inusual i desatada alegría entre los recolectores.
Y como si de una planta se tratara, el Barça también ha iniciado su particular primavera esta semana. Ha sobrevivido a los contratiempos de la época glacial y ha visto como los grados en el termómetro blanco han pasado de tener números rojos a registrar las primeras marcas positivas desde el partido de Valladolid. Así pues, si utilizamos como baremo el eterno rival, el Barça cerró la etapa invernal con 4 puntos negativos y ahora, tras la primera semana primaveral, la clasificación ya muestra orgullosa como el club catalán está 2 puntos por encima del Real Madrid.
Ahora bien, no debemos olvidar que la primavera también trae consigo otras características que pueden hacer sufrir a algunos más que a otros: las alergias. Y es que algunas personas no soportan que determinadas plantas florezcan en exceso y tratarán de hacer lo posible para que nadie pueda recoger los frutos del árbol que les provoca la alergia.
Por tanto, no es de extrañar que la victoria en el clásico levante ampollas en algunos sectores cercanos al Manzanares. Además, siempre se ha dicho que la primavera la sangre altera; refrán que explica la revolución hormonal que parece que se despierta en varias especies animales que parecen entrar en celo con la llegada de esta estación. Futbolísticamente, podríamos hacer la equivalencia con los nervios que se ponen a flor de piel para lo que resta de temporada, y provocarán altibajos emocionales a las aficiones dependiendo de los resultados de unos equipos y otros, tanto en las competiciones domésticas como en Europa.
Tengo la sensación que si el árbol azulgrana ha sobrevivido a la escarcha invernal, será capaz de dar grandes frutos que satisfarán los estómagos más selectos, pero eso aún está por ver. Parece que el árbol del merengue comienza a flaquear, y la mayoría de expertos coinciden en que el árbol colchonero no tendrá suficiente fuerza para terminar de madurar unos frutos que, hoy por hoy, son los más grandes del panorama nacional.
Pase lo que pase, la primavera no durará para siempre, y dentro de tres meses daremos paso al verano, una estación en que todo el mundo aprovecha para marchar de vacaciones a otros países y si ve algún souvenir que le guste, se lo lleva a casa. Por otra parte, el sector del turismo se queda en casa y hace su agosto vendiendo a los turistas trastos sin utilidad bajo la etiqueta de recuerdos imperdibles de la ciudad.
El Barça haría bien en aprovechar la llegada del calor para quitarse la ropa y tirarse a la piscina este verano. Es decir, haría bien en prescindir de los servicios de aquellos futbolistas que han terminado su etapa en el club y arriesgara con nuevos fichajes que renovasen la plantilla. Históricamente, el Barça, no ha sido muy buen vendedor -de hecho, se suele dejar regatear como si se encontrara en mercados turcos y acaba desprendiéndose de los jugadores a precio de ganga – ni comprador -suele obsesionarse con una postal concreta permitiendo que los vendedores le suban los precios hasta donde quieran- .
El club haría bien en hacerse con dos figuritas conocidas y consolidadas (un portero y un central) y arriesgar con el resto de incorporaciones a una plantilla que deberá vaciar algunas de sus plazas. En cuanto a la portería, parece que el guardameta ya está atado y tiene nombre y apellidos: Marc André Ter Stegen; que deberá sustituir a un Valdés que, a raíz de la grave lesión del miércoles que le mantendrá apartado 6 meses de los terrenos de juego, aun podría quedarse para disputar algún partido más defendiendo el escudo del Barça .
El resto de fichajes están en el aire, en las manos del director técnico y el entrenador del club que, dependiendo de las cláusulas del contrato de Gerardo Martino, también podría cambiar este verano. Nos espera, así pues, un verano movido en el que visitaremos varios países buscando los souvenirs que cierren nuestra colección para estar a punto para la vuelta al trabajo el próximo septiembre.
Y todo ello con un mundial de selecciones de por medio.


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