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A falta de grandes fechas ‘historicas’ en las que movilizar a la ciudadanía con manifestaciones y pasacalles, la jugada independentista pasaba claramente por orquestar el guión del culebrón al que asistimos estos días.

Muy sencillo de esquematizar : las elecciones autonómicas estaban diseñadas para que yendo Más y Junqueras juntos todo fuera un paseo, no parece que nadie se de cuenta de que cada vez que Más ha adelantado las elecciones ha perdido 12 diputados y esta vez se repitió el patrón, dejaron a Artur Más en clara situación de necesitar los votos de la CUP, no cabían más fórmulas que ésa, la formación anticapitalista prometió a sus votantes que en ningún caso le auparían a president. La CUP es un partido nuevo y necesita justificarse ante su electorado con un mínimo de coherencia por lo que apoyar a Más sería un suicidio en su incipiente trayectoria política. Quieren forzar la independencia pero tampoco a cualquier precio porque luego mantienen sus aspiraciones de significar algo políticamente en el Parlament, claro está.

Entre medias, por esas mismas fechas, tiene lugar el circo que se monta por la imputación de Artur Más ante el referéndum del 9N y como ese dia el paseo de Luis Companys se colapsa, la gente vitorea a Más y aquello parece que da resultado, a alguien se le enciende una luz y decide tirar por ese camino (lo de que España nos roba ya hace reír hasta en Banyoles y hay que pasar al plan B : el Estado opresor antidemocratico que se empeña en tumbar nuestras instituciones democraticamente legitimadas vía el constitucional)

Entonces se reúnen secretamente antes de la investidura y descubren que la aritmética electoral impedirá un gobierno Junts Pel Sí + CUP, por lo que pactan lanzar ese ordago imposible de la desconexion del Estado a sabiendas de su incuestionable inconstitucionalidad y precisamente para poder encarar unas nuevas elecciones después de Navidad en las que poder presentarse como unos mártires de la patria tras haber forzado su propia inhabilitación administrativa.

En su fuero interno, esa inhabilitación es la carambola perfecta puesto que ambos dan por asumido que la figura de Artur Más está caducada, aunque jamás lo reconocerán en público, y prefieren que sea la maquinaria constitucional del Estado Español quien barra al president de la política que no un acuerdo de gobierno in extremis que debilite al proceso, a CDC y que además arroje a un Artur Más vulnerable, sin acta de diputado que lo blinde (o peor aún, vengativo y rabioso) ante un más que posible juicio por corrupción que pueda llegar de forma más o menos inminente.

De ese modo, bajo la premisa de un nuevo abuso españolista, no solamente damos puerta a quien parece ser el mayor freno al soberanismo (que paradójicamente es también su máximo instigador) sino que así, además volveremos a congregar algo de interés ante unas nuevas elecciones autonómicas, a las que, habida cuenta del hartazgo e ineficacia que la Generalitat lleva desprendiendo la última década, si desproveyeramos de esta misma cualidad, difícilmente superarían un triste 50% en cuanto a participación ciudadana.

El debate de investidura es un fraude puesto que ambas formaciones en mi opinión ya han articulado toda esta trama con anterioridad al mismo a fin de forzar de nuevo elecciones, las cuartas en cinco años, y para acudir a ellas con un único argumentario victimista, el de siempre, pero cambiando el predicado : el Estado español nos roba, esta vez, la democracia.

La respuesta del Tribunal Constitucional a lo largo de estas últimas semanas ha sido exquisitamente prudente y en cualquier caso, solo se ha limitado a cumplir con su cometido nominal.

Entiendo que haya quien desee una independencia, como entiendo que quien acuse al Govern de haber dividido a la sociedad catalana no acostumbre a ver que al mismo tiempo el gobierno español ha hecho exactamente lo mismo durante años con las víctimas del terrorismo, por poner un ejemplo, pero quien quiera ver en todo esto una persecución a una de sus autonomías por parte del estado de derecho que emana de su propia Constitución, sencillamente una de dos, o está enfermo tras absorber tantas falacias y conspiraciones, como lo estaba el Quijote tras devorarse puras novelas de caballerías, o su economía personal lleva algunos años girando en torno al tristemente famoso 3% y se resiste a abandonar esa órbita.

Raúl Nuevo

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