En el momento en el que un diseñador crece y tiene en el horizonte proyectos cada vez más importantes, debe pararse a reflexionar sobre dos puntos importantes. El primero versa sobre cómo continuar innovando y creando productos o espacios únicos que lo hagan diferenciarse del resto. El segundo pasaría por la autocrítica en un ejercicio de mejora y evolución. Una vez hecho sólo queda una alternativa: arriesgar.
Algo así debieron pensar los artistas belgas Job Smeets y Nynke Tynagel, de Job Studio. Hace unos días presentaban en Design Miami/Basel 2015 una mesa diseñada por ellos que simboliza el choque de dos trenes. Una pieza esculpida en oro de 24 quilates y bronce pulido, donde se puede apreciar «un impacto masivo creando una enorme cantidad de energía» y que tal y como esta pareja de belgas afirma, se trata de un objeto autobiográfico. La naturaleza de lo vivido durante más de 20 años trabajando juntos, les ha llevado a separarse para explorar nuevas alternativas y nuevos métodos que los estimulen y los empujen a nuevas ideas.
El arte y la creatividad son tan impredecibles, que incluso ante una ruptura son capaces de sorprender y cambiar nuestra perspectiva de las cosas. Train Crash habla de esa decisión. Y es que para un diseñador no hay manera mejor de expresar las emociones que con su trabajo. Donde unos ven un final, ellos han decidido arriesgarse a descubrir un nuevo comienzo. El choque era inevitable. El diseño también.
Ainhoa Ruiz de Morales
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