Según el concepto de bondad que podemos tener, (que difiere del altruismo), creado por la enseñanza familiar, escolar y religiosa, nos obliga a crear un rol social para jugar en el» juego de la vida» caracterizando a un ser servicial, dócil, dispuesto y muy timorato, porque así seremos aceptados sin cuestionamientos por todos los que componen nuestro pequeño entorno, entonces… ¿somos buenos o tenemos miedo de interactuar con los demás?, ¿preferimos anular cualquier signo de inteligencia, suspicacia, creatividad y discrepancia para no ser rechazados por la manada?. ¡Por supuesto que sí!.

Por lo tanto, una persona que se autodefine como «buena», lleva una gran carga de frustración, resentimiento, complejos y sufrimiento, lo que la hace peligrosa para sí misma, para su entorno y para toda la sociedad. El espejo donde se refleja le devuelve una imagen distorsionada de la realidad, donde el resto del mundo es «malo», dispuesto en todo momento a hacerle daño a pesar de su indiscutible «bondad». La mayoría de estas personas, desarrollan una doble moral, casi imperceptible en su entorno más cercano, sin imaginar muchas veces, que en su mente se fraguan infinidad de venganzas contra los que ellos creen culpables de su padecer. Si se les plantea definir «bondad», lo hacen entre balbuceos, enumerando pocas, muy repetidas y pobres definiciones. Si les preguntamos: ¿eres bueno, comparado con quién?, ¿quién define la delgada e imaginaria línea del bien y el mal? y, por último, ¿el último de la lista de los buenos, se topa con el primero de la lista de los malos?, en este punto ya han cambiado la mirada y entre nerviosismo e incomodidad, cortan de plano la conversación y se van convencidos de que se han topado con una «mala persona».

Por último, entendemos que no existe el bien ni el mal en sí mismo, es la mente humana la cual lo genera. Aquí  se mezcla ética, religión y psicología, por lo tanto tenemos que entender que lo que es bueno para uno, es malo para otro, ej: «si decido separarme de mi pareja, por su bien y el mío, pero esta no lo ve de esa forma y mi decisión no la gestiona bien emocionalmente, me convertiré para ella y su entorno, mediante su rencor, en una persona malvada que le ha destrozado la vida». Ahora, en un plano más universal, los ecologistas luchan en infinidades de causas contra los mezquinos intereses del hombre que usa y abusa de los recursos del planeta, provocando el calentamiento global, pero somos nosotros mismos los consumidores de esos recursos. Aquí…¿quiénes son los buenos y los malos, los ecologistas o nosotros?.

«Ser bueno, según el concepto normal de bondad, es fácil. Simplemente requiere una cierta cantidad de miedo, una buena falta de imaginación y esa baja pasión por la respetabilidad típica de la clase media». Oscar Wilde.

«Los buenos se contentan con soñar lo que los malos hacen realidad». Sigmund Freud.

«Uno mismo hace el mal, uno mismo lo sufre; uno mismo se aparta del mal, uno mismo se purifica. Pureza e impureza son cosas de uno mismo, nadie puede purificar a otro». Budismo


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