Y UNA COSA LLEVA A LA OTRA…

 

El día de Reyes de 1982 mis padres me regalaron una Olympia portátil. Fue uno los mejores regalos de mi vida y, desde el mismo instante que le levanté la tapa a ese bellezón, ella se convirtió en mi íntima aliada de sueños, reflexiones y poesías sin rimas. Todo iba bien hasta que se rompió la palanca que correspondía a los acentos y mis escritos se volvieron rasos, con palabras sin techo y letras calvas, ¡una atonía total!
Por este motivo he decidido continuar este articulo sin acentos, como un homenaje a mi compañera caida en acto de servicio. Espero que no os moleste, miradlo de este modo: vamos a vivir juntos una pequeña experiencia de “literatura verite”. Ya se que cuesta leer sin acentos si no eres de esos anarquistas del verbo acostumbrados a convivir con mensajes de texto discriminadores de vocales, tildes, comas y otras cursilerias ortograficas, pero seguro que no es tan duro como pasar un dia entero sin movil o una tarde sin “Salvame”.
Sin tildes uno puede sobrevivir, os lo aseguro. Sin acento, ya no lo tengo tan claro. Sin acento, yo ya no seria el catalan en Madrid, ni el español en Londres, ni el terricola en Marte. Sin acento seriamos incapaces de distinguir los buenos de los malos en las peliculas de espias, no podriamos diferenciar cuando un nazi se expresa en español-ingles o en español-aleman, no entenderiamos que Apu habla raro porque es de Bangladesh aunque Homer se empeñe en convertirlo al americanismo y nos perderiamos la macedonia verbal de Manuel, el mexicano/barcelones de “El Hotel Fawlty”. ¡Como me gustaba ese personaje! Y como sacaba de quicio al pobre John Cleese, especialmente en ese episodio que bautiza a una rata que encuentra en la cocina con el nombre de pila de su patron, “Basil”.
¿Como serian los culebrones que se producen, dirigen e interpretan en España si, en vez de hablar con acento latino, se recriminasen hijos ilegitimos, deslices amorosos y herencias bañadas en sangre utilizando el castellano manchego como vehiculo verbal? Es mas, ¿quien discerniria entre Cruyff y Guardiola si no fuera por expresiones miticas del primero como “gallina de piel” o “esto es asi que”? ¡Que aburrido seria oir al chino del colmado diciendo “hoy tenemos muchas peras” en lugar de “hoy tenemos muchas pelas”! Y nadie reiria con un andaluz contando chistes sobre un catalan contando dinero, ni con un catalan preguntando “¿Saben aquel que dice…?”, ni con Mariano Rajoy desgallegado (aunque éste último nunca me ha hecho mucha gracia, la verdad).
De todos modos, tambien hay acentos y tonos de voz que distorsionan la comunicacion. Al menos, en mi caso, odio que los actores famosos pongan su voz a las peliculas de animacion. Veo “Mi amigo Ted” y no puedo evitar escuchar a Santi Millan e imaginarmelo frente a un micro doblando las escenas. Quiero ver “Madagascar” sin oir a Paco Leon, “Buscando a Nemo” sin escuchar a Anabel Alonso, “El espantatiburones” sin reconocer a Fernando Tejero, “Aladino” sin la voz familiar de Josema Yuste, “Monstruos S.A.” sin pillar al amiguete Santiago Segura y “Kung Fu Panda” sin encontrarme con Flo.
Vale, tal vez sea un poco tiquismiquis, pero a mi me gusta creer en lo que veo, dejarme llevar por la ilusion, intentar no descubrir los trucos, asistir a un espectaculo de mentalismo y no fijarme en que el mago va hasta arriba de coca, ir a un concierto de los Ramones (DEP) y confiar en que el cantante recuerda la letra, escuchar un miting y descubrir en el orador a un futuro buen gobernante en lugar de un mero politico oportunista, ver una pelicula de Hugh Grant e ignorar que su voz es la del Sr. Costa, el de esa su comunidad, o disfrutar del musical “Grease” sin tener que echar de menos las muecas de John Travolta.
Hablando de Zuko-Manero, esta semana varios cines estan proyectando “Pulp Fiction” con motivo del 20º aniversario de este nuevo clasico repleto de grandes escenas muy bien esparcidas (como los sesos del pobre chico que viaja en el asiento de atras del coche de Vincent y Jules). Mis preferidas son la de la historia que narra Christophen Walken sobre el reloj de oro que sobrevivio a la guerra escondido en el culo del padre de Bruce Willis, la de la amenaza de venganza del gangster Wallace cuando cambian las tornas con el red neck sodomizador y, por supuesto, la de la aparición del Sr. Lobo y su lapidaria sentencia: “Bueno, pero no empecemos a chuparnos las pollas todavia”. Me habia impactado “Reservoir Dogs”, pero, cuando vi “Pulp Fiction”, tuve la sensacion de que la primera solo era el aperitivo del atracon de violencia, surrealismo, humor, melomania y bajas pasiones que se cocia en la retorcida mente de Tarantino. Y, ahora, va el tio y dice que se pirara tras su decima pelicula, que aqui nos deja, sin postre, ni cafe, ni nada… ¡Ojala su retiro dure tanto como los finales de carrera intermitentes del indeciso e insidioso Lluis Llach, que regresa mas veces a los escenarios que Colombo a casa del sospechoso!
Con lo triste que me puse cuando Peret anuncio que dejaba el mundo de la cancion para dedicarse a ejercer de cura evangelista. Suerte que la cabra tira para el monte y a las lagrimas se las tragan las olas atrevidas. Atrevidas como la ahora suiza Tina Turner al decir hola y adios, pero no osadas como el regreso en su dia de Lance Armstrong al ciclismo profesional. Por cierto, quien ha dicho su ultimo e irreversible adios es la Duquesa de Alba; confio que San Pedro sabra interpretar sus palabras cuando pique a las puertas del paraiso, porque lo que es yo nunca me enteraba de lo que decia esta señora. ¿Seria por su acento andaluz?

                                                                                                      Víctor Peté

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