Unos huevos con patatas fritas, croquetas, un buen filete empanado o el exquisito pescaito frito… ¿Quién puede resistirse a esta técnica culinaria tan arraigada en nuestra tierra? Como diría Emilia Pardo Bazán en 1913, en su libro La cocina española antigua “Generalmente en las mesas caseras españolas, el frito ocupa un lugar preferente”. Y hace sus diferencias: “Los fritos son manjares que se preparan con arte y regularidad para la sartén, Fritura o fritada, el manjar que se fríe sin otro aliño. Fritanga, el manjar grosero, de sartén igualmente». 
Pero hay que tener cuidado, el uso continuado de aceites en la frituras hace que éste pierda su calidad y comiencen a generar compuestos nocivos para la salud. ¿Pero cómo determinar con exactitud cuándo desechar el aceite de las freidoras?
Para ello, empresa sevillana Biodemal ha diseñado un innovador producto; un Oleo test que nos indica el estado en que se encuentra el aceite de una manera rápida sencilla. Una idea que le va de perlas al sector de la hostelería y empresas de catering ya que ahorra tiempo y aporta un mayor control alimenticio de la calidad de las grasas y los aceites. Estas tiras para el aceite miden el porcentaje de compuestos polares totales, mostrando los niveles perjudiciales para la salud según indica la normativa (25% o más).
La Ley contempla una Norma de Calidad para los Aceites y Grasas Calentados, con unos parámetros que han de cumplir las empresas. Esta normativa establece que el parámetro a tener en cuenta a la hora de valorar un aceite y establecer su punto de descarte es el porcentaje de los compuestos polares (grupo de compuestos de alteración, nocivos para la salud, formados durante la fritura), que debe ser inferior a 25 por ciento.
Este ensayo colorímetro ha duplicado sus ventas en 2014, este incremento se debe a la preocupación de los establecimientos de restauración por la seguridad alimentaria y sobre todo porque supone una revolución para el sector, ya que el actual sistema oficial de medición de los compuestos polares es mucho más complejo y requiere de algunas horas y debe ser desarrollada por laboratorios especializados.
Las industrias de catering, freidurías, bares, cocinas de comida para llevar y todos los establecimientos turísticos, tanto instalaciones permanentes como las temporales (ferias, etc.), son los principales demandantes de este producto. Ya que se trata de un test muy rápido, sencillo y fiable que no necesita mantenimiento ni cuidados especiales de conservación.





