Parece que en la vida a veces las mayores virtudes se convierten en grandes defectos y viceversa. Hasta hoy, día en el que se ha cruzado un universo desconocido para mí.
Era más feliz pensando que todo era simple, por su naturaleza. Pero no, nacer como naces, donde naces y sobre todo cuando naces, define más tu personalidad que casi tus propios actos.
Yo y los que somos como yo, somos prácticamente insoportables. Sí, esos que usamos la parte de atrás como remedio a todo, que no tenemos un gran cuerpo y que a pesar de nacer en tierra nos han declarados como acuáticos.
Hablo de los Escorpio, los nacidos en este signo del zodiaco, tenéis o mejor dicho tenemos un gran problema. Problema opuestamente proporcional a nuestra gran ventaja sobre el resto de signos. A un Escorpio no se le olvida nada.
Aquella llamada llegó con un llanto de la persona que más daño le había hecho en los últimos años. Le pedía ayuda para una situación que se le iba de las manos. No debería realizar nada imposible, sí difícil y muy personal.
Es gracioso que para tomar decisiones personales necesitemos la opinión y ayuda de otros, pero al final acabemos haciendo solo lo que ya teníamos pensado hacer.
Tras meses de risas, llantos y esas llamadas intempestivas, la relación fue generando un rencor, odio, amor, que solo un escorpión sabe cortar. Se corta con la mirada helada, con la ignorancia fría hacia aquel que fue un cercano, situándolo lo más lejos de nuestra vida aunque viva a una cubierta de ti.
Por mi parte he sentido tantas veces el amor o la amistad de cerca, de aquellos que me quieren y ven en mí una persona cariñosa, a pesar de ser la persona que menos abrazos, besos o palabras bonitas diga. Puedo pasar por funerales, nacimientos o tragedias cercanas y no derramar una gota. He llorado apenas cinco veces en mi vida, y no en momentos malos.
¿Es obligatorio ser físicamente sensible o cariñoso?. ¿Acaso no puedo estar triste a mi manera o querer a mi manera?
Os puedo asegurar que no está más triste quien más llora, ni es más feliz el que más sonríe. No es mejor persona el que hace más cosas por los demás sino el que nunca te hace llorar.
Cuando tengo una nueva relación de amistad, intento buscarle todos los defectos, no me fío, pero a la vez le doy la oportunidad de conocerme, y si aguanta con el tiempo mi insoportable carácter y mi manera de ser se gana la protección de mis pinzas. Solamente se encontrará con mi rabo si me traiciona (para aquellos en los que la libido está más allá de lo normal, me refiero a rabo a la cola o aguijón del escorpión, gracias por la interpretación libre y sexual de vuestras mentes).
Haciendo referencia a eso, en el tema amoroso sexual no hay quien pueda comprender a alguien como yo, y desde aquí pido perdón a todos los que hayáis tenido que soportar el misticismo y la complejidad de una relación con un escorpio y a su vez felicitaros por el gran sexo que os habrá ofrecido el mejor amante del horóscopo.
Pero, si hay algo que me llama la atención de mi comportamiento en las relaciones, es que sigo en una línea desde la primera que tuve, datando la misma en el año 2001, hasta la última, hace una semana, es que algunos amigos, Aries, Piscis y Libra, me dicen que estoy cometiendo los mismos errores y los mismos aciertos, pero lo cierto es que el criterio que marca la decisión de un Escorpio es único, no hay otra palabra en su mente: COHERENCIA.
Amamos sin prudencia, sufrimos con paciencia pero siempre actuamos con coherencia. Que para nosotros es la madre de la ciencia.
Los que sois fieles a Esperancia Grasa, Rappiel o la gran Ludovizca y sois conocedores del horóscopo diréis que no he hecho referencia al odio, rencor, o agresividad que generamos contra los que nos dañan, y que me quiero ir de rositas.
Pues mira… no soy tan mari… nero como parece, es cierto que sentimos un rencor que nos mata por dentro, una frialdad que permitiría hasta matar (de hecho grandes asesinos de la historia han sido escorpio). La verdad que yo lo he sentido en cada una de mis relaciones, aunque solo gracias a mi educación arraigada a la familia y algunos valores he conseguido el punto de madurez que me permite perdonar a la gente, con tiempo y mucha distancia (sobre todo física) pero lo he conseguido (aquí es donde los ex podéis dejar un comentario). No quiero enemigos, pero tampoco impuros amigos.
Queredme, amadme, folladme, odiadme, olvidadme, whatappeadme pero no tratéis de cambiarme.
Hoy he pensado que si queréis conoceros y autodestruiros ya sabéis la dieta: helado, manta, un disco de Adele o Alborán, y toda la información sobre vuestro zodiaco.
Yo después de todo lo que he leído y analizado sobre mí, me siento como diría mi amada artista, Concha Buika: JODIDA PERO CONTENTA.






