Fotografía Ana Gotz

Raúl estaba sentado en el sofá cuando Marta llego a casa. Estaba silenciosa, iba paseando por las habitaciones sin mediar palabra. De repente, apareció, vestida con un conjunto de lencería negra, el pelo suelto, carmín rojo y unos tacones infernales.
Raúl se quedó boquiabierto, no entendía nada.

Ella le dijo:
– No hables ! He tenido un mal día en el trabajo y necesito algo fuerte para sentirme bien. ¿Me ayudas?
– Wow, claro!
Raúl se levanta del sofá, su pelo rizado ha quedado mal peinado y su camisa está entreabierta mostrando el bello varonil de su pecho … Marta espera de pie, abre sus piernas y sus brazo a modo de aspas en medio del umbral de la puerta del baño. Raúl se acerca y pone sus manos en el cuello de Marta.
– ¿Te han tratado mal mi amor? Ahora te voy a dar yo algo bueno! – dice Raúl.
– Vuélveme loca Raúl, necesito desahogarme! – dice Marta.

Raúl aprieta el cuello de Marta ligeramente con una mano mientras con la otra retira su pelo hacia atrás. Raúl empieza a lamer lentamente el cuello de ella mientras ella se mantiene inmóvil de pie sujeta a los marcos de la puerta.
Empieza a masajear la nuca de Marta con la mano que apretaba el cuello de ella, y con la otra baja hasta sus nalgas apretándola bien fuerte.
Marta siente como su vagina se está mojando y le encanta ver como su hombre quiere satisfacerla.
– Quítate la camisa – dice Marta.
Y Raúl se la quita. A ella le gusta ver ese pecho musculoso y tan masculino mientras hacen sexo. Le gusta el aroma que desprende y el calor que emana.
Raúl empieza a tocar la vulva de Marta por encima de la ropa. Siente el calor y la humedad y se excita muchísimo al oír los primeros gemidos de placer de Marta al apretar su clítoris ligeramente.
Le baja las bragas delicadamente, poco a poco mientras le lame los muslos. Le quita las bragas con cuidado de no quitarle los tacones. Está tan sexy ahí de pie abierta de piernas par él ….
Raúl mete su cabeza entre las piernas de Marta y empieza a lamer y succionar su clítoris … lo hace intensamente, succiona fuerte y luego la acaricia delicadamente con la lengua.
Marta está muy excitada, muy mojada, toda su piel está erizada …
– Mmmmmm, me gusta mucho cariño, siento que me van a fallar las piernas.
– De eso nada – dice Raúl apartándose ligeramente – aquí te vas a quedar mientras yo no te diga lo contrario.
– Vale, pues chúpame – dice ella dejando caer su cabeza hacia atrás…
Y Raúl sigue lamiendo su clítoris mientras cuidadosamente introduce dos dedos dentro de su vagina. Hace un pequeño masaje, algo casi imperceptible para no desconcentrarla, pero toca la zona exacta del interior de su vagina que la hace explotar como un volcán !
– aaahhahahhahaha, ahahahahhahahahaha – gruñe Marta entre espasmos intentando mantenerse de pie agarrada al marco de la puerta.
Raúl sigue lamiendo, hasta que ella le pide que pare.
– Para por favor, no aguanto más.
– ¿No aguantas más? Pero si ahora voy a empezar a darte lo que necesitas para compensar tu mal día ….

Raúl se abre los pantalones y los hace caer. Los lanza de una patada al centro del salón y saca su precioso pene, bastante grande pero no demasiado, recto, blanco, duro. Coge a Marta por la cintura y le levanta una pierna por detrás de la rodilla. LA empuja fuerte mientras ella sigue manteniendo el equilibrio en un solo pie. Le mete el pene dentro, fuerte y profundo, se mueve intensamente, saliendo casi hasta fuera y volviéndola a entrar potentemente. Marta está casi delirando, todavía el placer del orgasmo está presente mientras le está dando más y más fuerte.
Raúl dice:
– Espero que aún no se te haya pasado del todo la mala leche, porque yo también he tenido un mal día en le trabajo y te voy a follar un buen rato.
– Mmmmmm, fóllame, siiiiii, fóllame toda!

Raúl sigue entrando y saliendo de ella en esa posición hasta que decide hacerla girar. Marta se da la vuelta y aun de pie, semi inclinada, siente como Raúl empieza a penetrarla por detrás. La sujeta por la cadera pasando su mano derecha hacia delante. Su dedo llega hasta el clítoris de Marta. Entra suavemente, está tan excitada que no le duele para nada. Raúl la estimula el clítoris mientras embiste una y otra vez, y cuando ella está a punto de tener otro orgasmo, el siente la contracción del interior del cuerpo de Marta y llega también. Los dos jadeantes siguen moviéndose y gruñendo, mmmmmm, ahahahahhah, mmmmm, woooowwwww.

Hasta que por fin se separan y se miran sonrientes.
– Que bien cariño, ya me siento mucho mejor – dice Marta.
– Cuando quieras haces que tu jefe se cabree contigo otra vez. Yo estaré aquí para apoyarte ….

Autor: Evafueradeleden
Fuente: evafueradeleden.blogspot

 

 


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