Dr. Alberto Blázquez Manzano
Doctor en Ciencias del Deporte ( Universidad Extremadura-España)
http://albertoblazquezmanzano.blogspot.com.es/
¿Qué es el valor de una marca o de un producto/servicio?
Podríamos definirlo como aquello que permite satisfacer las necesidades de sus clientes, cumpliendo o superando sus expectativas. Lograrlo significaría persuadir al
cliente en el plano cognitivo, emocional y conductual.Los clientes no compran productos o servicios sino el beneficio que le otorga al mayor rendimiento; es decir, lo
máximo posible al menor esfuerzo.
La relación marca-cliente sería similar al de un romance en los seres humanos. Su perdurabilidad se encuentra basada en la confianza, tanto de la empresa que presupone
la compra, como del cliente que presupone que el producto le seguirá aportando el mismo beneficio.
Para confiar el cliente necesita conocer la máxima información sobre el producto/servicio (competencia), que es fiable (sinceridad) y que además lleva una trayectoria de
éxito cumpliendo expectativas en el mercado que pueda avalarlo (histórico).
Y como toda relación hay que pensar que los clientes somos diferentes. Los estudios de neuromarketing nos indican que los hombres son más sensibles a las imágenes y
que una vez hecha una compra fijan su atención en el siguiente objetivo. Sin embargo, las mujeres son más sensibles a reconocer caras y emociones, por lo que requieren
una mayor estimulación del oído, olfato o tacto principalmente. Además, una vez hecha una compra, suelen dudar.
Durante muchos años un logotipo ha sido el elemento distintivo de muchas marcas, ya que la vista es el sentido donde mayor información se recoge. Sin embargo, una
marca que desee posicionarse en el mercado necesita saber cómo lo perciben sus clientes.
Si preguntáramos a nuestra pareja por qué nos eligió a nosotros probablemente el aspecto físico fuera un primer elemento de seducción. Sin embargo, con el tiempo,
otras variables van ganando peso en la imagen mental. De ahí, que sea importante preguntarnos: ¿a qué música asociarían mi marca, producto o servicio?, ¿asociarían un
olor?, ¿a qué podría saber?; y si nos tocaran ¿sería suave, áspero, aportaría frialdad, etc.?
En definitiva, es preciso recordar que el cliente no suele percibir una marca, sino los recuerdos asociados a la misma. De ahí que las empresas más famosas traten de
vincular su marca con aquellos momentos cotidianos que nos hacen más feliz.
Si ya tienes una marca pregúntate, ¿cómo quieres tratar y que te vea tu pareja?, ¿prefieres relaciones efímeras, intensas o duraderas con tu cliente?, ¿eres más de amistad,
relación sentimental o conocidos? Todas estas respuestas ayudarán a identificarte con la marca que gestionas porque seguramente, se trate de parte de ti que has deseado compartir.



