Las gafas de Silvina
Tenía un artículo escrito. De hecho, me costó cuatro mañanas escribirlo pero finalmente he decidido no publicarlo. Esta semana ha sido una semana rara y mágica, así que es de eso de lo que tengo que hablar aunque sea más difícil que lo seguro.
El otro día estuve enferma en el hospital.
Al día siguiente lloré un par de veces de alegría mientras conducía.
Y hace un rato me he tenido que regañar ante el espejo enumerando los milagros y toda la belleza de la vida porque estaba un poco triste y estar triste es no haber entendido nada.
Ésta, a grandes rasgos, ha sido mi semana y ha sido una gran semana porque he aprendido algunas cosas. He aprendido que la gente es increíble, que somos increíbles. Somos valientes, preciosos, fuertes, apasionados, poderosos, pequeñitos, gigantes absolutos y que tenemos muchísima suerte de estar vivos y de estar sanos y de estar malitos pero vivos y de tener a gente que nos quiere y de respirar y de oír música y de llorar y de recordar y de enfadarnos y de reírnos y de abrazar y de comer cosas ricas y de tener amigos y de que haya niños cerca que nos miran con ojos llenos de admiración.
Los niños no saben que, a veces, somos unos tarados desagradecidos y desencantados. Y digo, a veces, porque yo creo que somos Quijotes, todos. Mentira que somos Sanchos. Somos Quijotes que aún seguimos enamorándonos y confiando y luchando por lo que nos gusta y dando lo que no tenemos y tendiendo fe y sonriendo en los hospitales.
Recordemoslo: SOMOS QUIJOTES, héroes, alquimistas, genios, gente bonita. Somos lo mejor que tenemos y además, estamos vivos.
Y somos buenos, yo creo que somos buenos sobre todo cuando hay que demostrarlo.
Gracias por esta semana a la vida y a TODOS vosotros.
Silvina Magari






