Como si se tratase del guión de una macabra película, Madrid se estremecía la mañana del 11 de Marzo de 2004 tras el estruendo de 10 explosiones casi simultáneas, en 4 trenes de la red de cercanías de Madrid, provocadas por mochilas cargadas de explosivos. El balance: 191 víctimas mortales y 1.856 heridos de diferente consideración, algunos con secuelas físicas (porque de las mentales ni hablamos…) de por vida.
Esa mañana en que los madrileños se despertaban como un día más en sus vidas, para muchos su último día, una célula yihadista (tal y como revelaron posteriormente las fuentes policiales y judiciales) llevaba a cabo el siniestro ataque a primera hora, de 7.30 a 7.40 horas. Se convertiría en el atentado terrorista más sangriento de España y el segundo de Europa.
Todo era un caos, comenzaron a llegar las primeras llamadas de auxilio informando de lo que había ocurrido, habían escuchado las detonaciones y lo que había a su alrededor era indescriptible. Se registraron llamadas prácticamente en directo y cuyo contenido hemos oído y lo tenemos grabado a fuego en nuestra mente… Las líneas de teléfono se colapsaron en cuestión de minutos, miles de personas de todo el mundo querían saber si su familiar o amigo había tomado alguno de esos trenes…
La respuesta ciudadana fue increíble e inmediata, no sólo en la Comunidad de Madrid, sino que España entera sentía y lloraba lo que había sucedido. Todos querían colaborar donando sangre, material y ayuda psicológica.
Las reacciones fuera de España tampoco se hicieron esperar… diversos líderes mundiales expresaron su repulsa al atentado y se solidarizaron con las víctimas, mostraron su apoyo en la lucha contra el terrorismo islámico y fue declarado el 11 de Marzo «día de las víctimas del terrorismo» por el Parlamento Europeo.
Tres días después de la masacre, en España se celebraban elecciones generales… muchos culparon al presidente José María Aznar de los atentados, por el apoyo del Gobierno Español a una intervención militar en Irak en 2003, algo que después se demostró o tradujo en las urnas. Las elecciones estuvieron muy marcadas por la mayor participación en número de votantes. Finalmente el escrutinio otorgó la victoria al PSOE.
Cerrado el Sumario y los autos de procesamiento, el caso está cerrado. Diez años después, de los 18 condenados 4 ya están en libertad y un quinto saldrá de prisión la próxima semana, son las menores condenas que se impusieron. Otros catorce condenados continúan cumpliendo una condena de primer o segundo grado. En 2011 una sentencia fue recurrida al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, la de José Emilio Suárez Trashorras, el ex-minero que proporcionó la dinamita de Mina Conchita, con la que fueron fabricados los explosivos para perpetrar los atentados, por lo que fue condenado a 34.715 años y seis meses de prisión. ¿Y qué alega en su recurso? «su involuntaria participación en los atentados y la posterior colaboración con la justicia en el esclarecimiento de los hechos»
Diez años después del atentado más letal de nuestra historia, los españoles seguimos teniendo el recuerdo y el dolor de la masacre intactos. El recuerdo de un país que se unió para salir a delante, un recuerdo que nos impide olvidar porque sencillamente es imposible.






